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IA en tu empresa sin entregar los datos de tus clientes

La pregunta llega siempre la segunda, justo después de "¿y esto qué me ahorra?". Es esta: vale, pero ¿mis datos dónde acaban? La respuesta corta es que no salen, y no porque lo prometamos: porque entre tus sistemas y el modelo hay un filtro que quita los datos personales antes de que salga nada. A la inteligencia artificial le llega el texto sin nombres. Así trabajamos desde Barcelona en todo lo que montamos, de la lectura de facturas a la automatización del back office logístico.

Datos personales que cruzan hacia el modelo: cero.

No es una manera de hablar. Un albarán, una factura o un correo de un cliente van llenos de nombres, teléfonos, direcciones de entrega, NIF y números de cuenta. Antes de que ese texto salga de tus sistemas, cada uno de esos datos se sustituye por una etiqueta. El modelo hace su trabajo sobre las etiquetas, que para la tarea sirven igual, y los valores reales se vuelven a poner en tu casa, al recibir la respuesta. El diccionario que traduce una cosa en la otra no sale nunca.

Se llama Filtro de Privacidad y se ve en una línea

Este es un aviso de entrega como los que se procesan cada día, con los datos inventados. Arriba, tal y como entra. Abajo, tal y como sale hacia el modelo.

Dentro de tu sistema

Entrega EXP-2026-1184 para Martí Serra Puig, C/ Provença 212, Barcelona. Contacto en almacén 600 000 000. Cliente B00000000. Pendiente de cobro 1.475,60 €.

Lo que cruza hacia el modelo

Entrega EXP-2026-1184 para [PERSONA_1], [DIRECCION_1]. Contacto en almacén [TELEFONO_1]. Cliente [NIF_1]. Pendiente de cobro [IMPORTE_1].

La referencia del expediente se queda tal cual porque no identifica a nadie, y es justo lo que la IA necesita para entender de qué envío se habla. Todo lo demás va etiquetado. Cuando el modelo responde "avisar a [PERSONA_1] de que [DIRECCION_1] queda para el martes", el texto se restituye en tu casa y quien lo lee ve el nombre y la calle de siempre.

Ejemplo inventado. Ni el nombre, ni el teléfono, ni el NIF corresponden a nadie.

Las tres garantías que lo sostienen

Casi todo el mundo que vende "IA privada" describe una intención. Esto son tres mecanismos, y cada uno se puede comprobar.

No lo decide un modelo

El filtro son reglas y validadores, no criterio. Un modelo al que le preguntas "¿esto es sensible?" acierta casi siempre, y el casi siempre es el problema: cuando falla, filtra. Aquí no hay nada que acertar, el detector pasa entero por cada texto.

Determinista, no probabilístico

Si hay duda, no sale

Después de filtrar, el texto ya filtrado se vuelve a escanear. Si aparece cualquier resto de dato personal, la llamada no se hace: se para y salta un error. El sistema falla cerrado. Una automatización detenida se arregla; un dato que ha salido, no.

Falla cerrado, nunca abierto

El diccionario no viaja

La tabla que dice qué nombre real hay detrás de cada etiqueta vive en memoria mientras dura la llamada y se destruye al acabar. No se guarda en disco, no se manda a ninguna parte, y sin ella las etiquetas no significan nada.

Solo en tu lado de la frontera

Queda registro, sin los datos

Cada tratamiento deja una línea de auditoría: cuándo fue, qué tipos de dato se detectaron y cuántos, y si se bloqueó. Nunca el valor. Es la prueba documental que pide el reglamento, escrita sola, sin convertir el registro en una segunda copia de tus datos.

Auditoría sin datos personales

La IA nunca tiene una llave maestra

El filtro protege lo que sale. Esta es la otra mitad: lo que puede pedir.

Un asistente conectado a tu ERP y a tu correo no recibe acceso a tu ERP y a tu correo. Recibe un puñado de funciones concretas que alguien ha escrito y acotado: "consultar el estado del expediente X", "listar las facturas vencidas de este mes". Cada una devuelve solo los campos que esa tarea necesita, y el recorte lo hace tu servidor antes de entregar nada, no una instrucción escrita en el prompt pidiéndole al modelo que se porte bien.

De ahí salen tres niveles de permiso, y cada automatización se contrata en uno. Nunca se sube de nivel sin que lo decidas.

NivelQué puede hacer la automatizaciónQuién cierra
ConsultarLeer y responder con lo que hay, sin tocar nadaNadie tiene que aprobar: no cambia nada
ProponerDejar el correo, la oferta o el asiento preparados y en esperaUna persona revisa y envía
EjecutarActuar sola dentro de un perímetro escrito y acotadoTú, al autorizar ese perímetro por escrito

Dos gamas, según lo lejos que quieras que llegue el texto

Estándar

Los modelos comerciales grandes, con el Filtro de Privacidad delante y el contrato de encargado de tratamiento firmado. Es la opción de más rendimiento por euro y la que cubre la inmensa mayoría de los procesos de back office.

Máximo rendimiento, datos filtrados

Soberana

Modelos europeos de pesos abiertos, en infraestructura europea o en tu propio servidor. El texto no sale del espacio europeo ni siquiera filtrado. Cuesta más y rinde algo menos en lo difícil; en lo repetitivo la diferencia no se nota.

El texto no cruza el Atlántico

La elección no es ideológica, es de proceso. Para leer albaranes o clasificar correo, la gama estándar sobra. Si trabajas con un pliego que exige residencia europea del dato, o con historiales de salud o expedientes laborales, la soberana deja de ser una preferencia y pasa a ser el requisito.

Dónde ponemos el límite

El Filtro de Privacidad no lo cubre todo, y lo decimos antes de que lo pregunte nadie, porque un proveedor que dice que su IA es privada sin más te está describiendo algo que no existe.

  • No salva la voz. Para filtrar un texto tiene que ser texto, y una llamada hay que transcribirla antes. Ahí la conversación es otra: transcripción en local, o el aviso al interlocutor de que habla con un sistema automático, como pide el reglamento europeo de IA.
  • No entra dentro de una imagen. Un albarán escaneado es un píxel hasta que se lee. Cuando el documento llega como foto, lo que se decide es dónde se hace esa lectura, no cómo se filtra después.
  • No sustituye al papel firmado. Es una medida técnica de minimización, que es un principio del propio reglamento, pero el contrato de encargado de tratamiento, el registro de actividad y la confidencialidad van aparte y van siempre.

Las dos capas, y por qué hacen falta las dos

Qué resuelveQué deja sin resolver
Capa técnicaQue el dato personal no llegue a salir. Minimización de verdad, verificable línea a líneaNo te da un contrato ni un registro de tratamiento
Capa contractualEncargado de tratamiento firmado, uso excluido para entrenamiento, confidencialidadUn contrato no impide técnicamente que un dato salga

Casi todo el sector vende solo la segunda, porque es la que se resuelve con un PDF. Nosotros montamos las dos, y la primera es la que se puede auditar sin creerse nada: si el detector se dejara algo, la segunda pasada detiene la llamada y queda escrito que la detuvo.

Si lo que buscas es el texto legal de esta web y no cómo tratamos los datos de un proyecto, está en la política de privacidad.

Preguntas frecuentes

¿Los datos de mis clientes se usan para entrenar a la inteligencia artificial?

No, por dos motivos que se suman. El primero es contractual: trabajamos sobre planes de empresa cuyos términos excluyen el uso de tu contenido para entrenar modelos, y con el contrato de encargado de tratamiento firmado. El segundo es técnico y es el que de verdad cierra la puerta: gracias al Filtro de Privacidad, los datos personales de tus clientes no llegan al modelo. Lo que cruza es texto con los nombres, teléfonos, NIF y direcciones ya sustituidos por etiquetas.

¿Qué es el Filtro de Privacidad y en qué se diferencia de anonimizar con IA?

Es una frontera que se cruza en una sola dirección y que no la decide ningún modelo. Antes de que un texto salga de tus sistemas, un detector determinista, hecho de reglas y validadores, sustituye cada dato personal por una etiqueta del tipo [PERSONA_1] o [NIF_1]. La IA trabaja solo con esas etiquetas y, cuando devuelve la respuesta, los valores reales se restituyen en tu casa. Pedirle a un modelo que decida qué es sensible es justo lo que no hacemos: un modelo se equivoca, y al equivocarse filtra.

¿Y si el detector se deja algo?

Para eso existe la segunda pasada. Después de filtrar, el texto ya filtrado se vuelve a escanear entero, y si aparece cualquier resto de dato personal la llamada no se hace: se para y salta un error. El sistema falla cerrado, nunca abierto. Preferimos que una automatización se detenga a que un dato salga por un hueco del detector, y en nuestras pruebas esa segunda pasada ya ha cazado un caso que la primera se había dejado.

¿Se puede hacer todo sin que salga nada a Estados Unidos?

Sí, y es una decisión que tomas tú. En la gama estándar usamos los modelos comerciales con el filtro delante y el contrato firmado. En la gama soberana el proceso corre sobre modelos europeos de pesos abiertos, alojados en infraestructura europea o en tu propio servidor, de modo que el texto no sale del espacio europeo ni siquiera filtrado. La segunda cuesta más y rinde algo menos en las tareas difíciles; para muchos procesos de back office la diferencia no se nota.

¿El filtro sirve también para las llamadas de voz?

No, y conviene decirlo antes de que lo pregunte nadie. Para filtrar un texto hace falta que sea texto, y en una llamada el audio tiene que transcribirse primero, así que sale entero hacia el proveedor de transcripción antes de que el filtro pueda tocarlo. Cuando hay voz de por medio, la conversación es otra: transcripción en local, o un aviso claro al interlocutor de que habla con un sistema automático, como exige el reglamento europeo de IA.

¿Esto sustituye a la política de privacidad o al contrato?

No. El Filtro de Privacidad es una medida técnica de minimización de datos, que es un principio del propio reglamento, pero no reemplaza al papel. Por eso van juntos: el filtro delante, el contrato de encargado de tratamiento firmado, el registro de actividad y el acuerdo de confidencialidad. Cualquiera de las dos capas sola deja un agujero.

Media hora sobre tus datos

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